Vampiro: La mascarada (quinta edición)

Entra a la mansión, mata al primigenio, salva la cordura y roba el libro. Ej: Llamada de Cthulhu, Mundo de Tinieblas, Ragnarok, Kult, Witchcraft, etc.
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Baudelaire
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Vampiro: La mascarada (quinta edición)

Mensaje por Baudelaire » Jue, 07 Mar 2019, 18:17

Del arquetipo sugerente al cliché absoluto.

Faltan algo más de 24 horas para un evento "oficial" de Santiago en tinieblas que incluirá la quinta edición de Vampiro: La mascarada. Y, aunque me he inscrito en él (con una entrada que vale $3.000, gentileza de una amiga y pagada por transferencia electrónica) para jugar una mesa de Wraith y uso comillas, porque en realidad prefiero comentar a posterioridad hasta que punto sería "oficial"… me permitiré hacer presente mi más sesgada opinión (así de claro) sobre la nueva idea que subyace la aparición del nuevo manual de Vampiro, por allá por agosto del año pasado.

Mi primer sesgo personal, ya anunciando infinitas veces aquí mismo en juegosderol.cl, se basa en poner escasa atención a lo mecánico (modificando/ignorando lo que me resulte incómodo) y todo mi énfasis en la presentación de la ambientación (con todo lo que conlleva la metatrama y los conflictos internos que dan pie a la narrativa).

El segundo, tienen que ver con mi visión particular del vampirismo… alejadísimo del "horror personal" que pregona la premisa del juego. Algo así cómo tenerme miedo a mí mismo resumido en la tautología de "como soy parte de la monstruosidad, es innecesario hacerme parte de ella" (haciendo uso del epiceno para evitar el problema del género de "monstruos somos, para en monstruos no convertirnos"). Para mí, la existencia en ese estado brutal entre la vida y la muerte es por sobre todo una tragedia… casi calcada de la de Edipo rey, de un destino inescapable. Mientras más trate de evitarse, más cerca se estará de cumplirlo.

Sin embargo, en medio de esa tragedia que se prolonga por décadas, siglos y milenios… según cuándo ha ocurrido el abrazo, parece haber siempre pequeños atisbos de escape. Pedirle la paz a alguien más de entre la estirpe, en modo "bebe la sangre de mi corazón, quédate con mi poder y así podré descansar"… lo cuál puede ser muy inusual, pero constituyó la grandiosa estrategia de Saulot al ofrecerse gentilmente a Tremere. Otra alternativa es perderse en el abismo infinito, sin tener que lidiar más que con la oscuridad plena en lugar de esconderse cada día del carro de Apolo. La última es aceptar que la Gehenna significará que toda la estirpe dejará de existir y volverá a ser parte de la humanidad… la cuál parece sumamente cómoda, porque simplemente ocurrirá y parecería innecesario algún esfuerzo particular. Salvo por la espada de Damocles en forma del juicio de Caín para elegir quiénes, en forma de ceniza, volarán en los vientos gélidos que soplan hacia el inframundo… y quiénes contemplarán el amanecer de una nueva era.

¿Qué tienen que ver mis dos primeros sesgos con la quinta edición o con el título de este análisis? Aparentemente nada, pero en realidad… el arquetipo sugerente es simplemente la cultura del clan, que es bastante genérica y solamente sirve de guía. De allí un activista de Greenpeace que de verdad piensa que la organización salvará la Tierra, podría ser abrazado por una curandera medieval de la línea de sangre Lhiannan. O, del mismo, modo el capo de la mafia de Taiwán que posee una red de contactos en el bajo mundo… un objetivo atractivo para que Mithras de orden de integrarlo a su clan. Hasta Mary Shelley haría una excelente Brujah con su revolución subrepticia camuflada bajo el arte de las letras.

Claro, en la página de cada edición aparece una imagen estereotípica… una que mostraría el arquetipo reducido a una forma particular que sigue siendo una sugerencia. Sin embargo, finalmente se ha llegado al cliché absoluto en las ilustraciones que aparecen en el último manual.

https://thegaminggang.com/wp-content/up ... ionArt.jpg

Por alguna razón que desconozco, el código [img] no funciona para mostrarlas directamente en el foro (quizás por su tamaño), pero el enlace sí… lo cuál podría ser positivo, para evitar implantar el cliché absoluto al primer golpe de vista. El vampirismo significa ropa gótica o, al menos, de estilo similar y con casi con un cartel luminoso colgando del cuello que anuncia "soy marginal y la nueva inquisición sabrá exactamente que debe destruirme". Helo aquí este nuevo elemento, que reformula La sociedad de Leopoldo (presentada para Era Victoriana cómo quiénes portan un poco más de conocimiento científico al fenómeno vampírico) y la transforma en una organización multinacional secreta financiada por el G20 para destruir la amenaza de la estirpe (al estilo de los robots-centinelas en X-Men).

La segunda inquisición posee personal entrenado con la ultra-tecnología necesaria para detectar, perseguir y destruir a cualquiera que posea un mL de vitæ corriendo por sus venas. Pobres guls y dhampirs, también caerán… ¿o quizás podrían tener alguna posibilidad? Con la camarilla arreglando asuntos complicados fuera de escena y el sabbat peleando con los antediluvianos en medio oriente, el mundo vampírico es del anarquismo… claro, de ahí el cliché absoluto.

La reserva de sangre cambia por tirada de hambre, cada vez que se utiliza para activar alguna disciplina/regenerar heridas/aumentar atributos… sería necesario tomar los dados y lanzarlos para ver si el frenesí aparece y un regadero de cadáveres exangües termina por destruir la poca mascarada que queda. Por supuesto, a pesar que mi crítica parece asombrosamente negativa… porque de aplicar dicha regla, me parecería estar en el casino jugando a los dados en lugar de disfrutar de la tragedia de la existencia vampírica enfrentada a su fin. Mi decisión, por supuesto, sería ignorarla y dejar (cómo lo hago habitualmente) las tiradas para lo estrictamente necesario (a veces los dados se quedan en la mesa el 99% de la partida y no es en el 1% cercano al término cuándo ruedan).

Aquí aparece mi crítica positiva, el maravilloso elemento robado de Réquiem y magníficamente reacondicionado… las resonancias, que se resumen en "eres lo que bebes". Especialmente útiles para quienes padecen del síndrome de la sangre diluída (de décimocuarta a décimosexta generación) y después de decidirse por la sangre sabrosa de mamíferos voladores… terminarán convirtiéndose en murciélagos sin haber aprendido jamás Protean. Una ventaja notable para quiénes están al fondo de la pirámide y que se suma a la oportunidad de controlar la política con la retirada de la gerontocracia… hasta alguien de duodécima generación es de "gran antigüedad" (suponiendo que el abrazo fue hace aproximadamente un siglo, porque a veces hay algún matusalén que abraza por capricho y su descendencia es "antigua"… aunque tenga menos de una semana entre la estirpe).

Evidentemente, mi tercer sesgo es preferir todo lo que se aleje del cliché absoluto… pero que, de algún modo, se relacione con la cultura de cada clan. De modo que, siempre privilegio la historia de vida de cada personaje, por sobre su existencia vampírica. Y, en ese punto, quinta edición agrega un capítulo completo sobre eminencias de la estirpe y que pueden estar directamente en conexión con la cuadrilla… desde antes del abrazo y proveyéndoles de ventajas específicas. Sin embargo, dado que está casi al final, probablemente su lectura quede relegada a una vista rápida… pero definitivamente contiene múltiples semillas interesante para crónicas.

En fin, con o sin el cliché del mal absoluto y la ropa gótica casi-obligatoria, ser parte de la estirpe en 2.018 con una Gehenna estirada al máximo (oficialmente, la estirpe fue destruída completamente antes de 2.008)… está lejísimos de considerarse el paseo monumental que se daba cuándo la camarilla y el sabbat jugaban al ajedrez monumental con personajes que, en el mejor de los casos, daban para caballos. Paseo, porque la existencia vampírica tenía ciertas restricciones aún bajo el feudalismo de los principados; y, monumental, porque con la mascarada realmente activa es fácil recorrer todo el mundo y borrar las huellas… para evitar que aparezcan justicars y arcontes a recoger cenizas.

Recogeré los comentarios de mis personas cercanas que también irán y probarán el cliché absoluto, quizás les sepa tan bien como el vodka Absolut! :lol:
Última edición por Baudelaire el Mar, 12 Mar 2019, 09:23, editado 1 vez en total.

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Re: Vampiro: La mascarada (quinta edición)

Mensaje por Baudelaire » Sab, 09 Mar 2019, 12:02

Y así fue… en el evento de Santiago en tinieblas pude dialogar sobre las tiradas de Hambre. Las opiniones apuntan a una contrición mecánica para evitar un problema narrativo dónde, al final, el remedio es peor que la enfermedad.

Hay que pensar antes de usar una disciplina, aumentar un atributo físico o (incluso) sanarse una herida… porque la bestia podría salirse de control en maneras sumamente alocadas. Claro, entretenido la primera o la segunda vez, porque son opciones predeterminadas (aunque quizás podrían ampliarse fácilmente) y terminarán repitiéndose.

El efecto es que la cautelosidad en el uso del vampirismo en realidad es una respuesta inconsciente para evitar tener que hacer muchas tiradas. Cierto, se produce un proceso de meditación para decidir si es tan necesario, pero al final tanta tirada potencial es abrumador.

El problema narrativo es la tendencia a la superheroicidad y el uso ilimitado de las disciplinas, pero en realidad… se trata más de gustos/estilos/sutilezas que de algo complicado. Claramente es más atractivo hacer muchas tiradas que sean más probablemente éxitos que muchas que conllevan un fracaso desastroso implícito, para quiénes gustan de "ganar" siempre. Legítimo, cómo es habitual, por cierto.

Sin embargo, cuándo el interés está en la narración por sobre las tiradas… la superheroicidad aparece con la discreción y uso oportuno del vampirismo. Momentos clave, situaciones trascendentes, riesgo inminente. Se medita porque es importante, en lugar de hacer tal introspección en pos de evitar un efecto secundario adverso. Funcionar en base a lo interesante (aunque sea un fracaso) en lugar de decidir según lo simple (para el éxito inmediato y casi inevitable), con todas las posturas intermedias.

A veces un fracaso automático voluntario (yo elijo que mi personaje falle estrepitosamente, en lugar de tirar los dados) contribuye a una experiencia más desafiante y, a la vez, más gratificante a largo plazo (el final del capítulo o de la historia)… en mi visión personal. Para otras personas, es mejor la gratificación inmediata y sucesiva de muchos éxitos consecutivos (asociados al uso ilimitado de las disciplinas, debido a los atajos que otorgan).

Claro, me he topado con narradores que se niegan a dejarme fracasar automática y voluntariamente. Pero siempre lo consulto al comienzo de la partida, porque en ningún caso se trata de arruinar la partida, sino que existen oportunidades para tomar un rumbo diferente en lugar de la línea preconcebida. Claro, si de antemano sé que solamente existe dicha línea preconcebida y el narrador no está dispuesto a salirse de ella… ningún problema. Lo complicado sería que al comienzo me indique que no hay línea preconcebida y luego resulte que sí la había (y qué requiere necesariamente el éxito en una tirada específica para avanzar).

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